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Día de la Candelaria.

2020-01-30

Cada 2 de febrero se celebra el Día de la Candelaria, justo 40 días posteriores a la Navidad. Dicha celebración, tiene sus orígenes en la cultura prehispánica, católica y judía, aunque con el pasar de los años, se ha arraigado en nuestro país, con la ya conocida tamaliza.




¿Por qué la Virgen María y el Niño Dios son parte de esta celebración?


En la tradición cristiana, en el Día de la Candelaria, la Virgen María jugaba un papel fundamental dentro de la celebración, porque  tenía que ser purificada, ya que después de los 40 días de haber dado a luz al Niño Dios, asiste a la iglesia para agradecer la llegada de su hijo.


Poco a poco fue cambiando la tradición, y ahora con la llegada del catolicismo a México, se acostumbra llevar al niño Jesús a misa, y posteriormente comer los tamales, que por lo general los llevan las personas a las que les salió el muñeco en la Rosca de Reyes el 6 de enero.




Vestimenta del Niño Dios


Otra tradición que implica el llevar al Niño Jesús a la iglesia, y que se ha pasado de generación en generación, es el de vestirlo de gala para ese día. Todo surgió durante el Virreinato, de igual manera la celebración giraba entorno a la purificación de la Virgen María, el 2 de febrero.


Vestir al Niño de gala, es una actividad que se inculcó en conventos femeninos de la Nueva España, entre los siglos XVII y XIX. La ropa por lo general es de encaje, elegante y muy hermosa. También se le ponen accesorios y joyas en algunos casos.


Vestirlo y llevarlo a misa, simboliza un acto de agradecimiento a Dios por habernos bendecido con la presencia de su hijo para llevarnos por el buen camino. Podría decirse que es una fecha para reflexionar sobre el amor que le tenemos a nuestro Señor.


Muchas personas, acostumbran vestir a su Niño Dios con un mameluco, para hacer referencia a que es un bebé, otros lo visten basándose en su profesión u oficio al que se dedican. Así que no te extrañe ver a un niño vestido de doctor o ingeniero.


De igual forma, muchos creyentes acostumbran ponerles trajes de algún Santo que veneran, unos de los más famosos son los de San Judas Tadeo y San Dieguito. Finalmente, el sacerdote bendice a los Niños Dios, para proseguir a comer los tamales.